Había una vez: Las cuatro fases del Perdón.


 Para poder sanar realmente la psique herida, tenemos que decir nuestra verdad, no sólo nuestro pesar y nuestro dolor sino también los daños, la cólera y la indignación que se provocaron, y también qué sentimientos de expiación o de venganza experimentamos. La vieja curandera de la psique comprende la naturaleza humana con todas sus debilidades y otorga el perdón siempre y cuando se le diga la pura verdad. Y no sólo concede una segunda oportunidad sino que muy a menudo concede varias oportunidades.

 Veamos ahora cuáles son los cuatro niveles del perdón. Estas fases las he desarrollado y utilizado en mi trabajo con personas traumatizadas a lo largo de los años. Cada nivel tiene varios estratos. Se pueden aplicar en el orden que uno quiera y durante todo el tiempo que desee, pero yo los he dispuesto en el orden en el que animo a mis clientes a empezar a trabajar.

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Las cuatro fases del perdón

1. Apartarse — Dejar correr

2. Tolerar — Abstenerse de castigar

3. Olvidar — Arrancar del recuerdo, no pensar

4. Perdonar — Dar por pagada la deuda

APARTARSE

 Para poder empezar a perdonar es bueno apartarse durante algún tiempo, es decir, dejar de pensar durante algún tiempo en aquella persona o acontecimiento. Eso no significa dejar algo por hacer sino más bien tomarse unas vacaciones. Eso evita que nos agotemos y nos permite fortalecernos de otra manera y disfrutar de otras felicidades en nuestra vida.

 Es una buena práctica que nos prepara para la renuncia al cobro de la deuda que más tarde acompañará al perdón, Dejar la situación, el recuerdo, el asunto tantas veces como sea necesario. No se trata de pasar algo por alto sino de adquirir agilidad y fortaleza para poder distanciarnos del asunto. Apartarse quiere decir ponerse de nuevo a tejer, a escribir, ir a aquel océano, aprender o amar algo que nos fortalezca y distanciarnos del asunto durante algún tiempo. Es una actitud acertada, buena y saludable. Las lesiones del pasado acosarán mucho menos a una mujer si ésta le asegura a la psique herida que ahora le aplicará bálsamos suavizantes y más adelante abordará toda la cuestión de la causa de aquellas lesiones.

TOLERAR

 La segunda fase es la de la tolerancia, entendida en el sentido de abstenerse de castigar; de no pensar ni hacer ni poco ni mucho. Resulta extremadamente útil practicar esta clase de refrenamiento, pues con ello se condensa la cuestión en un lugar determinado y ésta no se derrama por todas partes. De esta manera, la mujer puede concentrarse en el momento en que empezará a pasar a la siguiente fase. Eso no significa quedarse ciega o muerta y perder la vigilancia defensiva. Significa contemplar la situación con una cierta benevolencia y ver cuál es el resultado.

 Tolerar quiere decir tener paciencia, soportar, canalizar la emoción. Todas estas cosas son unas poderosas medicinas. Practícalas todo lo que puedas, pues se trata de una experiencia purificadora. No es preciso que las hagas; puedes elegir una de ellas, por ejemplo, la paciencia, y practicarla. Puedes abstenerte de hacer comentarios y murmullos de carácter punitivo, de comportarte con hostilidad o resentimiento. El hecho de abstenerse de aplicar castigos innecesarios fortalece la integridad de la acción y del alma,  Tolerar equivale a practicar la generosidad, permitiendo con ello que la gran naturaleza compasiva partícipe en cuestiones que previamente han provocado emociones que van desde una leve irritación a la cólera.

OLVIDAR

 Olvidar significa arrancar de la memoria, negarse a pensar; en otras palabras, soltar, aflojar la presa, sobre todo de la memoria. Olvidar no significa comportarse como si el cerebro hubiera muerto. El olvido conciente equivale a soltar el acontecimiento, no insistir en que éste se mantenga en primer plano sino dejar más bien que abandone el escenario y se retire a un segundo plano.

 Practicamos el olvido conciente, negándonos a evocar las cuestiones molestas, negándonos a recordar. El olvido es un esfuerzo activo, no pasivo. Significa no entretenerse con ciertas cuestiones y no darles vueltas, no irritarse con pensamientos, imágenes o emociones repetitivas. El olvido conciente significa abandonar deliberadamente las obsesiones, distanciarnos voluntariamente y perder de vista el objeto de nuestro enojo, no mirar hacia atrás y vivir en un nuevo paisaje, crear una nueva vida y unas nuevas experiencias en las que pensar, en lugar de seguir pensando en las antiguas. Esta clase de olvido no borra el recuerdo, pero entierra las emociones que lo rodeaban.

PERDONAR

 Hay muchos medios y maneras de perdonar una ofensa a una persona, una comunidad o una nación. Conviene recordar que el perdón “definitivo” no es una rendición. Es una decisión consciente de dejar de guardar rencor, lo cual significa perdonar una deuda y abandonar la determinación de tomar represalias. Tú eres la que tiene que decidir cuándo perdonar y qué ritual se deberá utilizar para celebrar el acontecimiento. Tú decides qué deuda no se tiene que seguir pagando.

 Algunas personas optan por conceder un perdón total, eximiendo al ofensor de la obligación de pagar una indemnización ahora o más adelante. Otras optan por interrumpir el proceso, desistir de cobrar la deuda en su totalidad y decir que lo hecho, hecho está y lo que se ha pagado hasta ahora es suficiente. Otra forma de perdón consiste en exonerar a una persona sin que ésta haya satisfecho ningún tipo de indemnización emocional o de otra clase.

 Para algunas personas la conclusión del perdón significa mirar al otro con indulgencia, que es lo más fácil cuando se trata de ofensas relativamente leves. Una de las más profundas formas de perdón consiste en ofrecer de la manera que sea una compasiva ayuda al que nos ha ofendido. Lo cual no significa introducir la cabeza en el cesto de la serpiente sino responder desde una actitud de clemencia, seguridad y buena disposición.

 El perdón es la culminación de todo lo precedente, toda la tolerancia y todo el olvido. No significa abandonar la propia protección sino la frialdad. Una forma muy profunda de perdón consiste en no excluir al otro, en dejar de mantener distancias, ignorar o comportarse con frialdad o mantener actitudes falsas o condescendientes. Para la psique del alma es mejor limitar estrictamente el tiempo y las respuestas mordaces a las personas cuyo trato nos resulta difícil que comportarnos como maniquíes insensibles.

 El perdón es un acto de creación. Se puede otorgar de muy variadas maneras. Se puede perdonar de momento, perdonar hasta entonces, perdonar hasta la próxima vez, perdonar pero no dar más oportunidades; el juego sería totalmente distinto si se produjera otro incidente. Se puede dar otra oportunidad, varias o muchas oportunidades o dar oportunidades con determinadas condiciones. Se puede perdonar en parte, en su totalidad o la mitad de una ofensa. Se puede otorgar un perdón general. La mujer es la que decide.

 ¿Cómo sabe la mujer si ha perdonado o no?

 En caso afirmativo, tiende a compadecerse de la circunstancia en lugar de sentir cólera, tiende a compadecerse de la persona en lugar de estar enojada con ella. Tiende a olvidar lo que tenía que decir al respecto. Comprende el sufrimiento que dio lugar a la ofensa. Prefiere permanecer al margen. No espera nada. No quiere nada. Ningún estrecho lazo alrededor de los tobillos tira de ella desde lejos para arrastrarla hacia acá. Es libre de ir a donde quiera. Puede que la cosa no termine con un “vivieron felices y comieron perdices”, pero a partir de ahora estará esperándola con toda certeza un nuevo “Había una vez”...

 Clarissa Pínkola. Mujeres que corren con lobos

https://aulli2.wordpress.com

Aulli2 del Clan de la cicatriz en el Bosque de las Mujeres que corren con lobos

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 Con estas Reflexiones del Libro de Clarissa quiero deciros, decirnos: ¡Perdón, Gracias, nos Amo!

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Acerca de Medina Loba Colorá

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11 respuestas a Había una vez: Las cuatro fases del Perdón.

  1. Paola Alfaro dijo:

    El perdon es una de las cosas dificiles de la vida.
    Lo que no quiere decir que sea imposible de ejecutar.
    Es aliviador, sanador. Hay mucho en que trabajar, asi que manos al perdon…

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  2. Génesis dijo:

    Viví una situación muy dolorosa el sábado , esto me ayuda a reafirmar muchas cosas y ha entender y reflexionar otras , yo al menos creo en que es necesario hablarlo con quien te hirió por que aveces no es solo uno , también, el que tener algo que aprender . Esa es mi manera de soltar y olvidar .
    Sobre el perdón , siento que nos falta entender que somos humanos ; imperfectos . Y q los errores sirven . Pero para ambas partes .

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  3. kader dijo:

    Muchas gracias x este texto. Y por tantos ke leo de vosotr@s…..
    Kuanto m ayudará rekordar y aplikar en mi el tolerar, olvidar y el perdonar…

    Gràcias!

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  4. Olga dijo:

    Algo que siempre he vivido con extremada culpa, no poder perdonar. Pero este texto lo presenta de una forma más liviana, mas humana. Lo voy a guardar para releerlo, y seguir intentándolo, ahora con menos pesos. Te agradezco mucho todo lo que envias a mi correo, no siempre comento, pero siempre leo con avidez. ¡¡Gracias!! ♥

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  5. Muy bonito!!! es muy importante poder perdonar para encontrar la felicidad en uno mismo!

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  6. Magaly Martinez dijo:

    Un año atras justo en estos dias estaba en el duelo por la traicion de mi esposo con una “amiga”. En esos dias lei el articulo y encontre en face: mujeres que corren con lobos y me fascino, muchas de las cosas que ahi encontre me ayudaron a comprender otras tantas. Ahora que lo leo nuevamente con ojos sin lagrimas puedo ver que he pasado ya por estas fases tal cual se describen y decidi darme una segunda oportunidad. Gracias por compartir es genial a cuantos en momentos en los que creemos morir de dolor les puede llegar y ayudar tu mensaje. Gracias infinitas.
    Bendiciones!!

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  7. Gracias y Bendiciones compartidas ❤

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  8. Daniela dijo:

    Estoy enamoradísima de este libro!!! LLegó a mis manos gracias a una compañera de estudios. Las amigas de mi compañera se lo regalaron para su cumple, pero como ella estaba con otra lectura me lo presto. Hace 2 meses que lo estoy leyendo, lo leo de a poco y cuando lo dejo y lo vuelvo a retomar, algo maravilloso sucede: encuentro una respuesta a cierto interrogante que me hago en esos días!!!!

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  9. Dulce flores dijo:

    ya destruí mi matrimonio por rencorosas

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  10. gaby dijo:

    Siempre he creído que el perdón es un acto necesario que nos libera de mil pesos de encima y dudo que una persona pueda perdonar un hecho justo 5 minutos después de que ocurrió, es un proceso que sin duda cobra tiempo, hay que dárnoslo, sin prisas, justo ahora voy alejándome de la situación porque por el momento aún duele, duele mucho, pero sé que lo lograré. Tiempo de ponerse a tejer :). Las abrazo a todas¡.

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