Su nombre es rabia.


 Entre todas las prohibiciones habidas y por haber, a la mujer se le ha impedido sobre todo sentir rabia, y admitir libremente el deseo de poder y control sobre su propia vida (lo cual es obvio que significa aceptar que posee alguna clase de poder y control sobre las vidas ajenas)…
CAROLYN G. HEILBRUN

 Su nombre es rabia.

 La rabia es una cólera muy saludable dirigida en último término a conseguir cambiar una situación inaceptable. La depresión y la ansiedad que las mujeres sufren durante la primera y la segunda etapas de la vida suelen ser consecuencia de su enfado e impotencia, del miedo a expresar sus sentimientos por lo que eso podría acarrearles, fuese real, o imaginario, y de haber tenido que reprimir esas emociones tan a conciencia que terminan por parecerse a cualquier cosa menos a la rabia.

Cuando una mujer entra en la tercera etapa de su vida, ya no la intimidan aquellas personas que le enseñaron que la ira era un sentimiento inaceptable, fuesen los padres o terceros, que era algo indigno de una “buena chica”, y tampoco se siente prisionera emocionalmente de personas dominantes o maltratadoras.

Es posible, por otro lado, que no se haya sentido ni deprimida, ni oprimida personalmente, pero que ahora, en la tercera etapa de su vida, se enfade por todo lo que ve y la sobrepasa como persona. 

Dirigirá su rabia, por consiguiente, hacia la injusticia, la estupidez, el narcisismo, las adicciones, la negligencia y la crueldad que afectan a los más desfavorecidos, o bien hacia los males sociales de los que instituciones y políticos hacen caso omiso.

Aulli2.KALI

  En esos momentos es cuando la mujer puede penetrar en lo que yo llamo el arquetipo del “¡Ya está bien!”, conformado precisamente por las energías de las diosas de la ira transformadora, las decisivas agentes del cambio. Entre todas ellas destacan Sekhmet, la antigua diosa egipcia que venía representada con una cabeza de león y la fiera Kali, la diosa hindú.

  A esas divinidades sólo se las invocaba por necesidad. De apariencia inhumana, sus respectivas mitologías las representan como seres terribles cuando se dejan poseer por la cólera contra los malhechores y tienen sed de sangre.

 Cuando una mujer inicia la tercera etapa de su vida, si se ha vuelto más sabia (y posee a su alcance los recursos de la compasión y el humor), no será impulsiva o tendenciosa, ni se dejará llevar por la furia. La rabia de Sekhmet y Kali la incitarán a la acción, pero jamás actuará sin el consenso del “consejo interior” de las diosas maduras.

Podemos recurrir a la fiereza y el poder de Sekhmet o Kali utilizando la intención y la imaginación. Eso es lo que hacía el personaje que interpretaba Kathy Bates en la película Tomates verdes fritos cuando invocaba a Towanda, la reina amazona, y dejaba de ser una mujer dócil y fácil de humillar para transformarse en una persona auténtica y formidable. Con el grito de “¡Towanda!” el personaje de Bates hizo lo que jamás se había atrevido a hacer. Fue un guiño divertido que nos remitía a una realidad más profunda: el poder transformador que tiene el mito de evocar la energía arquetípica.

Jean Shinoba Bolen, “Las diosas de la Mujer Madura”

compartido por “El Clan de la Cicatriz”

en el Bosque de las “Mujeres Que Corren con lobos”

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Acerca de Medina Loba Colorá

#MujeresQueCorrenConLobos #Aulli2
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